INTERSCIENTIA

SISTEMA CIENTIFICO-TECNOLOGICO : LA UNIVERSIDAD Y LA EMPRESA
Alberto A. Boveris

Facultad de Farmacia y Bioquímica, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina


A tono con la tendencia predominante en las universidades contemporáneas, la Universidad de Buenos Aires alberga en la actualidad actividades científico-tecnológicas adecuadamente estructuradas para cumplir el doble propósito de permitir el desarrollo de la investigación y transferir conocimientos a los sectores de la producción y los servicios.

El hombre contemporáneo, al apropiarse de las fuerzas de la naturaleza, ha adquirido el poder de modificar la faz de la Tierra y su propia condición. El conocimiento de las disciplinadas y previsibles propiedades de la materia le ha permitido el diseño y la producción masiva de utensilios e instrumentos que benefician la ejecución de las tareas humanas, situación ésta que ha modificado profundamente la forma de vida en las sociedades contemporáneas, especialmente en la segunda mitad de este siglo. El desarrollo del conocimiento y la acumulación de capital financiero parecen constituir los vectores principales de desarrollo social en el mundo occidental. A su vez, el desarrollo del conocimiento deriva de la socialización de experiencias individuales de entendimiento de la realidad; búsquedas individuales que parecen responder a un impulso primario de curiosidad o asombro derivado de la organización neurona del cerebro humano.

En la evolución e integración del conjunto de actividades relacionadas con la ciencia y la tecnología, lo que abreviadamente llamamos sistema científico-tecnológico, pueden reconocerse tres fases: la investigación básica, la investigación aplicada y la transferencia del conocimiento. Las actividades mencionadas tienen un alto dinamismo y evolucionan constantemente, por lo que los límites entre las fases suelen volverse difusos. Este alto dinamismo intrínseco y su plasticidad inherente no están adecuadamente reflejados en el concepto abreviado de sistema científico-tecnológico, el que parece incluir la idea de una administración y planificación unificadas que conduce a resultados previsibles. En realidad, la evolución del conjunto de las actividades científico-tecnológicas parece seguir las reglas de un proceso evolutivo-selectivo basado sobre el azar y la oportunidad en que los eventos exitosos marcan la trayectoria, en forma similar a la evolución biológica y social.

La fase de investigación básico o de conocimiento puro se desarrolla, desde el punto de vista histórico y evolutivo, como un anhelo eminentemente personal, entre filosófico y estético, de búsqueda del conocimiento de la realidad. La investigación básica reconoce las mismas motivaciones que en su momento movilizaron a Demócrito, Copérnico o Newton en los siglos V a.C., XVI y XVII y que en nuestros días mantienen en actividad a miles de científicos. La investigación básica se complementa naturalmente con la enseñanza superior; más aún, la enseñanza y la investigación se fecundan y potencian en el ámbito universitario. Al enseñar a sus estudiantes, el profesor transmite su entusiasmo y su empeño en la disciplina, actitudes que devienen de su actividad investigativa. Viceversa, el ordenamiento lógico de las ideas, esencial para el proceso de enseñanza-aprendizaje, descubre las inconsistencias del dogma del momento en la disciplina y abre el espacio de la reflexión y la investigación.

El desarrollo del conocimiento y su acumulación llevan naturalmente al anhelo de utilización de dicho conocimiento para beneficio de las actividades humanas. En la historia de la ciencia, esta fase que entendemos como de investigación aplicada aparece con la revolución industrial de los siglos XVIII y XIX. El concepto dominante es el de la transformación de la naturaleza y la obtención de poder a través del conocimiento, tal como lo expresara Benjamin Franklin al fundar la American Philosophical Society en Filadelfia en 1740: to promote useful knowledge. Hasta la aparición de este anhelo de poder, la ciencia se había preocupado por la exploración de la naturaleza tal cual es, búsqueda movida por el éxtasis y la agonía intelectual individual de los científicos involucrados.

Con el advenimiento del concepto de la investigación aplicad, aparecen la comunicación y la colaboración interdisciplinarias y las asociaciones entre científicos, ingenieros y empresarios, que florecieron en la Inglaterra de fines del siglo XVIII. Interesante para señalar fue la asociación entre el químico Priestley - descubridor del oxígeno - y el artesano-empresario Wedgwood, que desarrolló la cerámica azul producida actualmente por la empresa original. Esta tase de investigación aplicada o de conocimiento aplicado incluye la ciencia básica como su antecedente y como parte de su desarrollo, ya que, ciencia pura o aplicada, contiene la creación de conocimiento, conjunción de síntesis e intuición en lo íntimo del cerebro humano. La investigación aplicada también se complementa naturalmente con la enseñanza superior y por las mismas razones que obran para la investigación básica.

La tercera fase es lo que llamamos transferencia de conocimientos, considerando que dicha transferencia puede hacerse a los sectores de la producción o de los servicios. Desde el punto de vista histórico, el concepto de transferencia es un recién venido al conjunto de actividades científico-tecnológicas y algunos ponen en duda que forme parte del conjunto. La postura mayoritaria es considerar esta fase no sólo como integrante del conjunto sino como la parte del mismo que contribuye definitoriamente a la justificación social de estas actividades. Así como las motivaciones de la ciencia básica y de la ciencia aplicada son básicamente de los dominios personal e interpersonal, respectivamente, la motivación de la transferencia del conocimiento a los sectores de la producción y los servicios es del dominio institucional. La transferencia de conocimientos incluye la ciencia básica y la ciencia aplicada como sus antecedentes y como partes de su desarrollo. Históricamente, el carácter institucional de proyectos científico-tecnológicos comenzó a desarrollarse durante y después de la Segunda Guerra Mundial con megaproyectos tales como la bomba de plutonio, el radar o el hombre en la Luna. Las motivaciones que llevan a las universidades contemporáneas a favorecer la transferencia de conocimientos son mucho más modestas y a la vez de naturaleza política y económica. Desde el primer punto de vista, mejora la inserción de la universidad en la sociedad que la sustenta, y, desde el otro, las acciones de transferencia generan recursos financieros para la institución.

La historia natural de los conceptos que describen el complejo de actividades enmarcadas en el ámbito científico-tecnológico muestra una evolución temporal - ciencia básica, ciencia aplicada y transferencia de conocimientos -, en la que cada fase incluye necesariamente la anterior, que iniciada en el asombro y la fascinación de la observación del conocimiento para la provisión de bienes y servicios.

CIENCIA Y TECNOLOGIA EN LA UBA

Desde su nacionalización en 1880, como cesión de la provincia de Buenos Aires a la Nación, la Universidad de Buenos Aires acompañó y contribuyó a la transformación del país de fines del siglo XIX, constituyéndose en una institución de erudición y del prestigio académico, en paralelo con el rápido desarrollo del conocimiento positivista de la época. Durante la primera mitad de este siglo, la investigación científica en el ámbito universitario, un objetivo de la Reforma de 1918, se desarrolló siguiendo la acción individual de algunos profesores adelantados intelectualmente a su medio, ya que no existía una política institucional explícita. Sin ninguna duda, Bernardo A. Houssay personifica el caso más exitoso de esa vocación, con la instalación de la investigación científica en el Instituto de Fisiología, en la Facultad de Ciencias Médicas. Houssay fue en 1920 el primer profesor universitario con dedicación exclusiva, es decir el primer profesor-científico profesional, y por muchos años el único. En esa época, la regla eran los profesores de dedicación simple, los que recibían una retribución de unos 450 pesos mensuales (unos 200 dólares de la época), la que era insuficiente para permitir una dedicación total, por lo que muchos profesores acumulaban varias cátedras o practicaban sus profesiones. EMPRESA

En los años 1956 a 1960 se produjo un cambio cualitativo fundamental para el desarrollo de las actividades científicas en el ámbito de la Universidad de Buenos aires y en el país. Podemos decir que la ciencia y las universidades argentinas comenzaron su modernización para tomar el estilo de las universidades americanas y europeas, que habían efectuado cambios similares unos diez años antes, como consecuencia del explosivo desarrollo de la ciencia y la tecnología en ese momento. La creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de su carrera del investigador científico se hizo sobre la base de los investigadores y de la experiencia de unos pocos grupos de científicos, que en su mayoría desarrollaban sus tareas en la Facultad de Medicina y en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. A su vez, la Universidad se dio su propio estatuto, en el cual explicitó el papel esencial de la investigación científica para la vida académica y estableció la dedicación exclusiva. Durante las gestiones de los rectores Frondizi, Olivera y Fernández Long, la Universidad de Buenos Aires otorgó becas de investigación internas y externas, y financió algunas investigaciones especiales, como el estudio integral de la problemática generada por la enfermedad de Chagas.

El proceso de desarrollo se interrumpió en 1966 como consecuencia del golpe de Estado de ese año. El período 1966-1983 en la Universidad de Buenos Aires estuvo enmarcado por un espectacular crecimiento de la ciencia y la tecnología en el plano internacional, una consolidación del CONICET como la institución responsable de la ciencia y la tecnología en el país, la creación de institutos de investigación del CONICET fuera de la Universidad y una falta total de política científica por parte de la Universidad. A pesar de ello, la operación de la carrera del investigador y de los programas de becas del CONICET y de la dedicación exclusiva en la Universidad produjo a través de los años miles de especialistas entrenados profesionalmente para la enseñanza y la investigación. También durante ese período se produjo una gigantesca fuga de cerebros: se estima que por cada científico producido en la Universidad de Buenos Aires y mantenido activo en su ámbito hay dos científicos desarrollando sus tareas en el exterior.

La gestión científico-tecnológica en la Universidad de Buenos Aires se reanuda a partir de 1983; el rector normalizador Delich crea una Secretaría de Ciencia y Técnica, designa al secretario Vallana y se otorgan algunas becas externas. El gran cambio ocurre a partir de 1986, cuando la gestión del rector Shuberoff crea por resolución del Consejo Superior la Secretaba de Ciencia y Técnica, con sus actividades enmarcadas dentro de los lineamientos de la Propuesta de Inacayal (1986), y designa al secretario Albornoz.

Los exitosos programas de la Secretaría de Ciencia y Técnica se ponen en operación: el programa de equipamiento científico (1986-1988); el programa de becas (desde 1986 a la fecha) con el novedoso capítulo de becas de investigación para estudiantes, modalidad que pocas universidades del mundo ofrecen; el programa de subsidios a la investigación (desde 1987 a la fecha); el programa de viajes al exterior (desde 1992 a la fecha) y el programa de premios a la producción científico-tecnológicas ha hecho de ellas una parte inescindible de la vida académica de la Universidad de Buenos Aires. Los programas mencionados operan en forma estable, manteniendo un nivel presupuestario constante para los ejercicios financieros de 1992 a 1995; el resultado ha sido el de una actividad científica razonablemente previsible, con unos 2.850 docentes-investigadores agrupados en alrededor de 800 grupos de investigación, distribuidos en las trece facultades y que constituyen un formidable patrimonio académico y científico que hace de la Universidad de Buenos aires una de las grandes universidades latinoamericanas. Puede observarse en el listado de los parámetros de la actividad científico-tecnológica (Tabla 1) - que incluye indicadores de la actividad global como número de estudiantes y aporte del Tesoro Nacional - que las relaciones entre la cantidad de docentes-investigadores y de becarios, por un lado, y el número de grupos de investigación y de proyectos, por el otro, considerados juntamente con la magnitud de la producción científica, expresada por las publicaciones, indican claramente un conjunto académico-científico bien equilibrado y razonablemente activo.

VINCULACION UNIVERSIDAD-EMPRESA

Un par de hitos marcan la vocación de la Universidad de Buenos Aires de ubicarse dentro del conjunto de las universidades contemporáneas favoreciendo la vinculación universidad-empresa; éstos son: la Res. CS 1655/87, que reglamenta "las actividades de cooperación técnica, producción de bienes, asesoramiento e incremento de subsidios de investigación", y la creación de UBATEC, la sociedad anónima de vinculación y transferencia tecnológica, cuyas acciones están repartidas entre la Universidad de Buenos Aires, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, la Unión Industrial Argentina y la Confederación General de la Industria.

La existencia de la Res. 1655/87 y la constitución de UBATEC produjeron una impresionante apertura en cuanto a la relación de la Universidad con su medio social. La idea de "aislamiento" ha acompañado a las universidades desde su creación como instituciones del conocimiento en el siglo XII; el moderno concepto de "autonomía universitaria" y la peyorativa expresión "torre de marfil" derivan de la concepción del ámbito universitario como un espacio social diferenciado. En el presente entendemos que las universidades deben ser autónomas en lo académico, en lo científico y en lo administrativo, y ligadas con su sociedad en lo social y en lo económico.

UBATEC produce, mediante sus flexibles mecanismos de funcionamiento, acciones de vinculación

y transferencia con empresas públicas y privadas. Grupos de investigación de la Universidad han participado, a través de UBATEC, de concursos y licitaciones convocados por los sectores públicos y privados en el país y en el exterior.

La Res. CS 1655/87 expresa en su primer artículo que "la Universidad de Buenos aires podrá ejecutar, a través de sus dependencias, trabajos técnicos de alta especialización, desarrollos, tareas de transferencia de conocimientos tecnológicos y prestación de servicios para terceros, con financiamiento total o parcial de éstos, siempre que dichos trabajos y tareas tengan nivel técnico y científico acorde con el prestigio y propósitos de esta casa de altos estudios".

Las ideas en boga sobre transferencia de conocimiento para la producción de bienes y servicios en la dirección universidad-empresa toman a estas acciones de transferencia como acuerdos entre partes, consideran que éstas son favorecidas por acciones previas, circunstancias enmarcadas en el concepto más general de vinculación universidad-empresa y por la relación general entre la universidad y la sociedad.

El uso de la Res. 1655/87, las circunstancias de su aplicación y la experiencia acumulada en estos años en el campo de la vinculación universidad-empresa y universidad-sociedad nos permiten actualmente reconocer y diferenciar una serie de acciones encuadradas en situaciones administrativas distintas que involucran a la universidad y a terceros (empresas, organismo o instituciones públicas o privadas, otras universidades o particulares). Así, reconocemos convenios generales, convenios específicos, servicios a terceros, servicios al público, pasantías, bolsa de trabajo, cursos de extensión y cursos de posgrado.

Los convenios generales o convenios marco son acuerdos entre la Universidad y terceros para que ésta desarrolle acciones que se implementan a través de convenios específicos. Los convenios generales - aprobados por el Consejo Superior - son verdaderas cartas de intención que normalmente no incluyen acciones financiadas y tienen vigencia de tres a cinco años.

Los convenios específicos son emprendimientos entre un tercero y la Universidad para que a través de sus profesores y docentes lleve a cabo estudios, trabajos técnicos o desarrollos especializados. Las tareas derivadas de estos convenios se realizan normalmente en las dependencias de la Universidad, si bien pueden incluir tareas de campo. Estos convenios, que son aprobados por el Consejo Superior, tienen claramente especificada la financiación de las acciones con los honorarios para los profesores y docentes involucrados, como asimismo los cronogramas de las acciones por desarrollar durante la vigencia del convenio, normalmente de seis a veinticuatro meses.

Los servicios a terceros son acciones de corta duración, de un día a un par de semanas, tales como mediciones, análisis, consultas o trabajo técnicos que se llevan a cabo en dependencias de la Universidad, que son ejecutadas por profesores y docentes de la misma, aprobados por los Consejos Directivos y que devengan honorarios para los docentes involucrados.

Los servicios al público, ya reglamentados en la administración del rector Olivera por Res. CS 1419/64, incluyen una serie de tareas aranceladas como servicios asistenciales, mediciones y análisis ejecutados por docentes y personal de la Universidad en dependencias de la misma. Estos servicios, con aranceles aprobados por los Consejos Directivo, no devengan honorarios para el personal involucrado, si bien pueden generar premios o incentivos a partir de las entradas del servicio.

La pasantías son acciones mediante las cuales estudiantes, graduados, docentes y funcionarios de la Universidad desarrollan actividades, por un período de generalmente uno a doce meses y sin relación de dependencia, en empresas o instituciones públicas o privadas. Las pasantías son aprobadas por los Consejos Directivos o el Consejo Superior, según los casos, y los haberes de los pasantes y coordinadores son percibidos a través de la Universidad, que actúa de intermediaria entre las empresas y los pasantes.

La bolsa de trabajo es un sistema mediante el cual la Universidad, conforme con los requerimientos de un tercero, selecciona estudiantes y graduados para desarrollar tareas en relación de dependencia en empresas o instituciones públicas o privadas.

Los cursos de extensión son cursos dirigidos a particulares y al público en general, de idiomas, humanísticos o de tipo deportivo, que son organizados, dictados y administrados por la Universidad.

Los cursos de posgrado constituyen una de las actividades académicas clásicas de las universidades contemporáneas y una vía de comunicación de éstas con sus propios graduados, una necesidad ineludible dada la velocidad de incorporación de nuevos conceptos. De acuerdo con la concepción vigente en la Universidad de Buenos Aires, la enseñanza de grado, en cumplimiento de lo señalado en la Constitución Nacional de 1994, es gratuita, mientras que la enseñanza de posgrado es arancelada.

La serie de acciones detalladas conforma un espectro de situaciones de vinculación universidad-empresa y universidad-sociedad cuyo grado de eficiencia o éxito puede estimarse a través de encuestas especializadas o por la consideración de la recaudación producto de la ejecución de dichas acciones. La Tabla 2 muestra los ingresos por todo concepto de las dependencias de la Universidad, los que substancialmente reflejan la ejecución de las acciones en consideración. La recaudación de la Facultad de Ciencias Económicas llama la atención por su magnitud y responde a la eficiente ejecución de pasantías, cursos de posgrado y bolsa de trabajo. Muy por debajo de ese nivel de ingresos y constituyendo un grupo relativamente comparable se encuentran las otras facultades; entre ellas, la de Farmacia y Bioquímica, con convenios específicos, pasantías y prestación de servicios; la de Arquitectura, con la ejecución de trabajos técnicos; la de Ingeniería, con cursos de posgrado, pasantías y trabajos técnicos; la de Filosofía y Letras, con los cursos de idiomas, etcétera. Los servicios asistenciales prestados por los hospitales y la Facultad de Odontología merecen destacarse por su trascendencia social y por la magnitud de los recursos involucrados.

El total de los ingresos propios de la Universidad de Buenos Aires corresponde aproximadamente al 30% de los fondos del Tesoro Nacional girados a la Universidad y a 5, 9 veces el presupuesto que la misma Universidad destina a ciencia y tecnología. La magnitud de la recaudación indica una capacidad administrativa de la universidad recuperada respecto de la misma en la primera mitad de la década del '60.

Es esencial, con el fin de consolidar las acciones de transferencia y vinculación, que cuando la Universidad preste servicios a través de sus profesores y docentes, éstos lo hagan actuando por cuenta de la Universidad, que ésta facture y cobre los servicios, y que los profesores y docentes perciban sus honorarios a través de la administración de la universidad. La intermediación de cooperadoras, fundaciones o similares, aparte de la dudosa legalidad de las acciones ejecutadas, elude los órganos de gobierno de la Universidad y debilita el protagonismo de la misma.

En la actualidad, la Universidad de Buenos Aires alberga un conjunto de actividades científico-tecnológicas adecuadamente estructuradas para cumplir el doble propósito de permitir el desarrollo de nuevos conocimientos y transferir conocimientos a los sectores de la producción y los servicios.

El contenido de este artículo apareció en la revista Encrucijadas (Año 1, No. 30) de la Universidad de Buenos Aires.


INDEX / INDICECONTRIBUTIONS